
En la práctica deportiva, dos atletas pueden seguir el mismo entrenamiento, con la misma carga y la misma rutina de recuperación y aun así presentar riesgos completamente diferentes de lesión. Mientras uno progresa de forma consistente, el otro acumula lesiones musculares, tendinosas o articulares.
Estas diferencias no se explican únicamente por la técnica, la intensidad o la adherencia al entrenamiento. La genética desempeña un papel importante en este escenario, influyendo en la estructura de los tejidos, la respuesta al estrés mecánico y la capacidad de recuperación.
¿Por qué el riesgo de lesión no es igual para todos?
El cuerpo responde al entrenamiento como a un estímulo adaptativo. Sin embargo, la calidad de esta adaptación varía de persona a persona.
Factores genéticos pueden influir en:
La integridad de tendones y ligamentos
La composición y organización del colágeno
La respuesta inflamatoria al ejercicio
La capacidad de reparación tisular
La tolerancia al volumen y a la intensidad del entrenamiento
En la práctica, esto significa que el mismo estímulo puede ser adecuado para un atleta y excesivo para otro.
¿Qué tejidos están más influenciados por la genética?
La genética tiene un impacto relevante especialmente sobre tejidos sometidos a estrés repetitivo en el deporte, como:
Músculos
Tendones
Ligamentos
Cartílagos
Variantes genéticas relacionadas con la producción y remodelación del colágeno pueden conferir mayor o menor tolerancia a la sobrecarga. Esto ayuda a explicar la mayor incidencia de:
Lesiones musculares recurrentes
Tendinopatías
Roturas ligamentarias
Dolor crónico asociado al esfuerzo
¿La genética determina que el atleta se lesionará?
La genética no determina la lesión, pero modula el riesgo. Indica cómo el organismo tiende a responder al estrés físico, no si la lesión ocurrirá necesariamente.
En la práctica clínica, esto permite:
Diseñar planes de prevención de lesiones
Anticipar vulnerabilidades
Ajustar la carga de entrenamiento
Planificar la recuperación de forma estratégica
¿Cómo influye la genética en la recuperación post-entrenamiento?
Además del riesgo de lesión, la genética también influye en la velocidad y la calidad de la recuperación.
Algunos individuos presentan:
Recuperación muscular más lenta
Inflamación prolongada tras el ejercicio
Mayor necesidad de descanso entre sesiones
Cuando esto no se respeta, la acumulación de microlesiones puede evolucionar hacia lesiones estructurales, incluso en atletas bien condicionados.
¿En qué situaciones la genética puede ayudar más?
El análisis genético tiende a ser especialmente útil en:
Atletas con antecedentes de lesiones recurrentes
Practicantes de deportes de impacto o alta intensidad
Personas que “hacen todo bien” y aun así se lesionan
Planificación del retorno al entrenamiento tras una lesión
Deportes con movimientos repetitivos (running, cross training, fútbol, tenis, musculación)
En estos escenarios, la genética mejora la planificación sin sustituir la evaluación física ni el seguimiento profesional.
Aplicación clínica: cómo usar la genética en la prevención de lesiones
En la práctica clínica y deportiva, la genética puede ayudar a:
Individualizar el volumen y la intensidad del entrenamiento
Orientar estrategias de fortalecimiento y movilidad
Ajustar periodos de descanso y recuperación
Reducir el riesgo de sobrecarga crónica
Mejorar la comunicación entre profesional y atleta
El objetivo no es limitar el rendimiento, sino construir estrategias más seguras y sostenibles.
¿Qué NO sustituye la genética?
Es importante destacar que la genética:
No sustituye la evaluación física
No elimina la necesidad de una técnica adecuada
No reemplaza el seguimiento profesional
No predice exactamente cuándo o dónde ocurrirá una lesión
Actúa como una herramienta complementaria que integra información biológica al plan deportivo.
Conclusión
La prevención de lesiones en el deporte va más allá de planillas de entrenamiento y protocolos genéricos.
La genética permite comprender cómo cada organismo responde al estrés físico, ayudando a anticipar riesgos y a personalizar estrategias de entrenamiento y recuperación.
En la práctica, integrar la genética al deporte es entrenar con más inteligencia, no con más incertidumbre.
Referencia científica
Del Coso J et al.
ACTN3 XX genotype negatively affects running performance and increases muscle injury incidence in LaLiga football players.
Genes (Basel), 2024.





